Curvatura de las huellas.
Caminar, quiero caminar para descubrir lo que hay detrás de las paredes de cuadros incipientes. Caminar para dibujar con rocas de pigmento parecido al dulce de arándano (visitantes del espacio). Caminar irrumpiendo el diámetro del vientre de abejas, microgametofitos y espermatofitos. Caminar para reparar soplos de sol refugiados en cavernas con papel tapiz de casas flotantes arrancado en pequeñas partes. Caminar para recordar que en el valle no hay crédito dirigido a un sólo héroe, fluyendo en su lugar los abundantes labrantíos de actos heroicos; deambular entre ellos, un placer de siluetas. Caminar para averiguar lo indescriptible de la suma sensorial de mundos cruzando y de éste lado de la ventana. Caminar para saberme visible, invisible, palpable e intocable en tubos y cuerdas sonoras que, en cualquier movimiento del tiempo, sacuden el viento de los polos, resonando en el techo, creando pisadas pringadas de viento septentrional.
Tres segundos suficientes para salvar puentes con desembocadura a lugares ricos en diversidad: pájaros de papel, dragones envenenados, sombreros extraviados, cajas frescas y arbustos de agua.
Caminar... Caminar en soledad por mi gusto, por el gusto de escuchar fuera de la caja torácica y, en completa libertad, mi corazón en latidos entrecortados, obstruidos, destruidos, pero a la vez armónicamente repartidos a cada tres segundos... ¿Pudieron notar su presencia? (Paradoja).
Tres segundos suficientes para salvar puentes con desembocadura a lugares ricos en diversidad: pájaros de papel, dragones envenenados, sombreros extraviados, cajas frescas y arbustos de agua.
Caminar... Caminar en soledad por mi gusto, por el gusto de escuchar fuera de la caja torácica y, en completa libertad, mi corazón en latidos entrecortados, obstruidos, destruidos, pero a la vez armónicamente repartidos a cada tres segundos... ¿Pudieron notar su presencia? (Paradoja).
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