Sobre el temor...

Temes hablar conmigo porque conoces el objetivo del protocolo: alejarte.
Aunque por alguna razón no quieres retirarte y confieso: la mayor parte de las veces miento para que decidas marcharte; te hago enfadar, bajo expectativas y me crees, te vas, pero, violando las reglas del acuerdo, siempre terminas por regresar.

Estirar y aflojar, cansancio implícito está. Como en una máquina, los engrandes se desgastan, es una pena que hayamos arruinado la máquina equivocada.

Todo el tiempo envejecemos, no es necesario atarnos comúnmente para hacerlo, aunque hubiera sido agradable enfermarme un poco más de ti en el buen sentido, como mencionaste en una ocasión.

Nunca fuiste, ni eres de muchas palabras, pero, créeme, no pasaba nada si decías que me extrañabas, aunque entiendo, el temor (nuevamente) de crear el ambiente impredecible y predecible de exponer tu sentimiento hacia mi y mi falta de expresión afectiva hacia contigo provocaba la sensación de desperdicio en cada palabra, acción y canción. Lamento no saber cómo compartir al cien, lamento jamás haberlo hecho, aunque lo intenté y supongo lo hice bien, pues, hasta la fecha sigue habiendo algo que te atrae hasta aquí, fuera del alcance del dinero, las reuniones, alcohol y música. Nos extrañamos y es la verdad.

Y viene el temor de vuelta; no volvemos a decir "Te amo" porque la cumbre no es ésta. También tengo miedo, por ello me obligo a apagar sentimientos, pero aunque no nos lo digamos, lo guardamos en la caja de lo sagrado.

Temes hablar conmigo porque digo lo que es y no lo que deseamos escuchar, he conseguido algunos no-amigos gracias a dicha habilidad y la filosofía de "libertad" y me agrada, por lo menos puedo dormir tranquila.

Temes porque digo lo que sientes y te conozco cuando sientes, trillado quizá es, pero siempre estoy leyendo hasta las letras del cereal y supe que algunas personas son completos cubos helados, los síntomas son acciones y reacciones parecidas a las tuyas, entonces lo supe. Supe lo afortunada que fui al haberte descubierto, al haber logrado que una roca como tú abriera sentimientos, pensamientos, alma, cosmogonía y música conmigo, por lo que con la poca modestia con una pizca de cortesía acepto que sigue, aunque ya no hablemos, no interactuémos o nos toquemos el cerebro como en La Época y, es que, es así, siempre nos vamos a encontrar. Me pasa con gente importante, así es que siéntete especial, conmigo lo lograste, me desbloqueaste, e aquí el meollo. ¿Aún te preguntas por qué me cuesta dejarte ir?...

El temor es natural, común, pero aquí ya no es requerido y lo sabes, pero entiendo, salir de la zona de confort es difícil para tu y en parte fue gracias a mi. Lo afronto, aunque no sé de qué manera hacerte entender que si te digo que no te quiero ver eternamente es por bien de ambos, Tú tienes a "alguien", yo no tengo nada y me agrada, no busco, no quiero, no soy así... Soy del cosmos y como tal, respeto, por lo que sería agradable retomes tu rumbo al antojo sin mi, tener una vida común como la que quieres, con hijos, un perro y una mujer complaciente y eso que todos quieren y yo viviendo en el salar o viajando sobre una alfombra cambiando libros por música y engañando a los seres que creen engañarme por unas cuantas notas musicales en un estudio de grabación. Hago mención porque jamás estuve segura de querer lo que tu, sólo sabía que te amaba y por ello actuaba, nunca lo dije, pero dispuesta estaba a cambiar mi plan por el de ambos, incluso si el plan era no tener plan.

Nunca revisé cosas tuyas por tener "control", jamás pedí ubicación por tenerte "aquí", mi foco era que con bien caminaras donde fuera y con quien fuera. Madre ya tienes y no necesitas otra. Te cuidé con forme a lo que pude (lamento no haber celebrado un 14 de febrero, por cierto, pero es que sigo pensando que es tonto). Siempre me gustó sentir más y lo hice, puedo asegurar que no hubo una vez en la que no te sintieras en casa aunque estuviéramos en el peor lugar del mundo.

Temo que temes vivir con una persona de pensamiento extrapolar y, no soy muy inteligente, pero tengo objetivos y, citando a un sujeto citadino: "Si quieres una vida feliz, átala a un objetivo y no a personas o cosas.", parte del crecimiento es vencer temores e intentar cosas nievas orientado a objetivos... ¿Crudo?, ¿difícil?, más que eso yo lo veo como un reto el cual me debo, pues esperar no lo hago, a excepción de algo importante y ya lo hice, lo fuiste, eres, se nota, sin embargo el camino está aquí y no lo quiero desperdiciar.

No me doy por vencida, voy a estar contigo siempre que lo desees, búscame en el corazón de manzana. Ahí vivimos sin conflictos, sin bichos malos molestándonos y grabando canciones sobre el blues del césped en el jardín.

No me doy por vencida, sin embargo debemos evitar besar los labios uno del otro para convencer contradiciendo algo que tú mismo encargado has estado de plantar en mi cerebro, afirmando que existencia nula tiene, no vendrá, no fructificará, no, no, no.

No me doy por vencida, estoy luchando porque te amo y me amo y el amor se trata de ver al equipo pleno y contento; estoy luchando y la lucha consiste también en tener qué irme.

Supongo eso lo tienes o lo encontrarás en grado mayor que en este lugar.
Dicen que uno tiene el amor que merece y sé que me amas, es sólo que el temor se apoderó de ambos, por ello actuamos como si el interés se hubiera desvanecido, pero siempre termina interesándote qué pasa a mi alrededor y es mutuo, no se puede ocultar. Tus actos groseros no son más que celos enmascarados, asunto que jamás creí observar en ti. Sé que me amas, pero por esta ocasión me parece merecer lo justo y no lo que hay aquí. No creo merecer tan poco y eso poco, envuelto en mentiras.

No propongo nada, no te obligo, no quiero ser tu amiga o terminar siendo utensilio de complacencias, no propongo nada que no valga la pena. Sé tienes motivos para continuar el caminar juntos y no deseo saber, pues los siento y basta con eso. Me encuentro cansada desde hace unos meses, no sirvo para esto, lo cual dicta que quizá algo estoy haciendo mal y quizá eso sea estar en este lugar.

Si de acuerdo estamos, me retiro de aquí y no temas ya, pues a esta altura del precipicio, de tu conocimiento y saber debe ser que más que "tener" se trata de compartir incluso si en soledad se encuentra tu ser.

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