A más de 90 semanas de distancia...

Estaba limpia, sin complicación, la vida fluía a su máxima nitidez y el diafragma de mi corazón estaba en el punto exacto de apertura para la captura fotográfica mental más confortable de todas, sin embargo, de alguna manera debía yo aprender y ahora siento con más capacidad estas manos abarrotadas de fe.
A más de 90 semanas estoy en la completa seguridad de qué es lo correcto y verdadero, no es un juego, jamás lo fue y eso objeto. 
La cámara está lista, es la ultima toma de todas y la más importante, pues de esto depende la renovación de mi contrato como árbol reconocido y bueno a sus ramas con el ser de siglas manejablemente imaginables.
No está permitido fallar, aunque sí ella falla, bueno... Se tiene a sí misma, su música y la dulzura de los recuerdos.

Haz valer la dulzura posible en ti, árbol... Inténtalo...


Siente.

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