So, have you ever seen the light?
Memoria: Disturbio de los minutos al sol y entre la sombra que visita la escalera.
Memoria: Placer del estribo superior en la corteza cerebral.
Memoria, la que a veces me convierte al desear con tanta fuerza no haberle conocido jamás, buscar a aquel especialista en borrar personas de la memoria vital para así despertar por primera vez en varios meses con la paz que me caracterizaba, con las ganas de mantener cada rincón reluciente, en orden y todo ello, acompañado de la música que por primera vez escucho, música que quizá se quede o abandone a falta del movimiento auricular que procuro tan natural y todo el tiempo.
Borrarle para la eternidad y traer a mí la oportunidad de un nuevo comienzo en el que él ya no esté...
Un deseo del presente (con memoria).
Despertar, hacer movimientos nuevos en combinación con los antiguos, esos que me han acompañado hasta aquí para hacer aquellos nuevos cada día. Dejar de predecir sus movimientos, olvidar que ni siquiera sentí el momento en el que comenzó a ser tan aburrido para él, olvidar el día en el que dejó de hacerme reír o yo hacerle reflexionar, olvidar todas esas mañanas en las que dejé de agradecer su existencia o en las que el agradecimiento se desbordaba de mis ojos a causa de su presencia... Todo parece tan normal, sin embargo poseo una experiencia bastante corta por lo que, en ocasiones aparento normalidad, así es como se salvan neuronas, según estudios empíricos; la gente sale del agujero o habitante de éste se convierte.
Un deseo visionario del futuro (sin memoria).
Despertar con el vacío más inmenso y doloroso que, con fuerza gravitacional desconcertante, apenas deja levantarme; correr hacia la puerta buscando un lugar en el que por fin logre sentirme en casa nuevamente y así averiguar que el vacío que me persigue desde esta mañana, el vacío que no había experimentado jamás, existe y dejará de existir por la misma persona que olvidé ya, que no reconozco al verla nuevamente, sin embargo, sigo creyendo haberla visto en algún lugar anteriormente. Sigo sin recordarla y, con la memoria limpia, sucede: volvemos a tocarnos con la mirada y es así como instantáneamente podemos sentir el gobierno de la sensación en la que algo habitó en otro momento y habita entre nosotros para, quizá, la eternidad.
No me fatigo de repetirle mis defectos, mis errores metafísicos y existenciales; no me fatiga el recordarle el daño que puedo causarle o él a mi, sin embargo, él tampoco se cansa de decirme que, aunque trate de ahuyentarlo, va a seguir aquí, dispuesto a crear experiencias desfavorables y a favor, con el único objetivo de "estar bien"... En la vida había escuchado ese conjunto de letras conjugadas en presente y ulterior, salir de un humano ajeno a mi tiempo total terrenal y parece sincero aunque en ocasiones lo desconozca por falta de empeño... Él sigue aquí y no va a irse tan fácil. Con la memoria hecha pedazos o no, tendrá un espacio entre el amplio y suave ramaje de los árboles en el bosque.
Empezar desde cero deseo, caminar liberando la calidez que puedo ofrecerle con sólo tocar su cabello lentamente, caminar pidiéndole al basto cosmos que no desaparezcan sus manos de entre las mías, la suavidad de su piel y el sentimiento de seguridad explotando en cada poro mío que él visita.
Y ahora lo sé...
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