Let me roll it.
Cualidad de las luces, la ineficiencia del tiempo me falla y me abduce.
El laberinto del sofisma comienza a atemorizar cuando su belleza me come por trozos, convertida en siete gramos de hemoglobina.
Me asusta, me impone y compone con hilo y aguja; distorsiona y estupidece el centriolo de mi carácter celular.
Camina, trabaja y alimenta con su voz este filamento. Carmín o carmesí, los controladores son iguales, escogieron la llave, ¿sigue aquí?, escapatoria no detectada... ¿Escapatoria?, pero su voz es tan suave, como la pieza del tronco de un sauce: sus lágrimas lo dicen todo y teme, sin embargo, le agrada estar aquí.
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