El tiempo en espuma

Había momentos en los que repetir que la soledad era mi mejor compañera, ponía a tope de sublimación mis células nerviosas, y se nota, hablo en pasado porque siento su desaparición cada vez más cercana.
Recibí una indicación, dicen que tirar la barrera no es permisible aún, pues, en un descuido, las palmas de mis manos podrían agrietarse haciendo símbolos irreconocibles e, indudablemente, desconcertantes.
No hay impedimentos, sólo mi mente. No hay temores, sólo mis pasos cuidando detalladamente los milímetros de tierra que piso. No hay culpables, sólo mi histeria. No hay peligros, sólo el humo interior que invade con luces turbias las señales de alerta. No hay agonías, sólo mis ideas cayendo en forma de escalofríos. No hay destrozos, sólo mis pies haciendo jugo de uva.
Es de mi conocimiento ser la contradicción; extrañar mi par de piernas en soledad debe ser una señal.

"Hay cosas que hubiera preferido no saber
y todo lo que sabes que no quiero comprender, 
pero hoy, al volverte a ver, decidí empezar a quererte otra vez.

"¿Qué será la muerte?" me preguntaste un día y no te supe contestar. 
Si la muerte es mirar y no verte... Que la muerte es mirar y no verte.

Podría confesarte cualquier cosa de mi vida: fantasmas congelados que se fueron a otro lado.
Y es que hoy, al volverte a ver, decidí empezar a quererte otra vez.
Pero hoy decidí."

Tendré cuidado la próxima vez, pues, pretender ser importante donde todos creen serlo no luce; diferencias entre sistema y aparato.

Comentarios

Entradas populares