¿A qué suena LVM?

LVM... Bien podría ser una marca de automóviles, relojes o de algún colegio intentando el renombre, pero no hay complicación para llegar... Es simple:

Se trata de un humano; el humano que llegó, encontró mi puerta entreabierta y que, de alguna manera, pasa sin pedir permiso para ser algo más y mejor que los llamados desgastados del término "amigos"... Como intentando cambiar (sin ser apropósito el objetivo) la idea de obsequiar o auto-obsequiarse artilugios sólo en los cumpleaños y fechas "importantes" marcadas en el calendario.
No abunda en argumentos que no cumplirá, sin embargo, defiende su palabra con hechos. De acuarela son sus pensamientos, vive dejando rastro musical con inclinación especial al sentimiento, tiempo y alma con olor a Woodstock, su cama es cubierta por un tejido de populares pigmentos y la expresión de los dedos de sus manos varía dependiendo de lo que esté a su alcance o la hora del día.
Intenten auto-complacerse con unos gramos de blues en algún momento y, si colocan atención suficiente, podrán observarle entre el sutil movimiento del viento que recorre el interior de una armónica de finas texturas para después entrelazarse con las cuerdas propias de una posible Gibson ES-335. 
Despega los pies, se funde con el sonido. Es el instante en el que el ritmo y él se hacen uno.

A eso... A eso es lo que suena LVM.


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