Quería ser escritora.
Siempre tuvimos muchas cosas en la cabeza, algunas sonaban a historias, otras más a música sin letras, pero siempre en desorden buscando ser ordenadas. 2019 tuvo algo en sí que, al parecer tuvimos más tiempo de reflexionar en la práctica, abandonamos las palabras para ponernos a practicarlas y echamos de menos el ponerlas sobre papel, pero, también, nos dimos cuenta que las coincidencias entre lo dicho y lo hecho nos resultaba mejor como válvula de escape que la propia escritura y, no queremos decir que la hayamos abandonado para siempre, pero sí le dedicamos un descanso merecido, pues, sentimos que ya casi lo habíamos dicho todo... Sentimos. El año de práctica, de comienzo en sí, de tocar el paso del tiempo y valorarlo aún más, amarlo más. Eso fue en una línea, la práctica de la que hablamos. Aún y con la práctica revelada, tanto en umbra como en penumbra, siguiendo los pasos que nos hacen ser, un día, también, quise ser escritora, por todas esas palabras que creí haber dicho todas....